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miércoles, 21 de noviembre de 2007

Sinestesia. LÉANLO TODO NO SEAN FLOJOS!!!


Un sinestético puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, como la LSD o la mescalina.


Por ejemplo, un sinestético puede ver un rojo más intenso cuando un sonido se vuelve más agudo, o tocar una superficie más suave le puede hacer saborear un sabor más dulce. Estas experiencias no son metafóricas o meras asociaciones. La depresión tiende a aumentar la fuerza de estas percepciones.



Escritores como Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Victor Hugo, Marcel Proust, Francisco de Quevedo, Vladimir Nabokov y probablemente Patrick Süskind fueron o son sinéstetas o estuvieron interesados en este fenómeno. Baudelaire, sin ser propiamente un sinésteta, escribe un poema llamado “Correspondances” en 1857 (Las flores del mal, “Esplín e ideal”, IV):
La Naturaleza es un templo en donde vivos pilares
Dejan de vez en cuando salir confusas palabras;
El hombre lo recorre como un bosque de símbolos
Que le observan con ojos familiares.
Como largos ecos que de lejos se confunden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche y como la claridad,
Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como carnes de niños,
Dulces como los oboes, verdes como los prados,
– Y otros corrompidos, ricos y triunfantes
Que tienen la expansión de las cosas infinitas,
Como el ámbar, el benjuí, el almizcle y el incienso,
Que cantan los transportes del espíritu y los sentidos.


Música
– Una noche antes del estreno de El sueño de una noche de verano –música incidental basada en la comedia de Shakespeare–, Mendelssohn perdió su partitura y fue capaz de reescribirla de memoria.
– Franz Liszt, siendo Kapellmeister en Viena en 1842, sorprendió a la orquesta diciendo: “Un poco más azul por favor, este tono lo requiere” o “un profundo violeta, por favor… no tan rosa”.
– Joachim Raff declaró en 1855 que para él el sonido de la flauta era azul intenso, el del oboe amarillo, el corno verde, la trompeta escarlata, el corno francés púrpura y el fagot gris.
– Para Nikolái Rimsky-Korsakof, el Do era blanco; el Re, como luz de día, amarillo, real; el Mi, azul, zafiro brillante; el Fa, verde, claro (color del follaje); el Fa sostenido, grisáceo verde; el Sol, café dorado; el La, claro, rosa; el La bemol, grisáceo violeta; el Si, azul oscuro con tinte metálico; el Si bemol, oscuro.